64Th Street - A detective story [Análisis]



Calle 64, una historia de detectives es un beat’em up de recreativas que no llegó a las consolas domésticas ni a las máquinas recreativas de Europa. ¿Quieres conocerlo? 




PLATAFORMA: Arcade/Recreativa
GÉNERO: Beat'em up
Nº DE JUGADORES: 1-2
IDIOMA: Ingles (T)
LANZAMIENTO: 1991
DESARROLLO: Jaleco
DISPONIBLE EN: Solo recreativa
PRECIO: 35-40€ placa

A principios de los 90 los beat’em up eran el género estrella y existían múltiples juegos, pero 64th street es para muchos, un gran desconocido. Vamos a acercarte esta gran juego y sus particularidades en este análisis.

3 de Octubre de 1939, Caso: Secuestro de la hija de un millonario

Siendo Rick un detective privado no debe sorprendernos tener que investigar un caso de secuestro, pero que sea dando ostias por la calle hace que los estereotipos que tenernos de detectives cambien y encima nos guste. La historia de esta aventura comienza con la visita al despacho de Rick de un millonario. ¡Mi hija ha sido secuestrada! ¡Tengo esta carta de los secuestradores! ¡Por favor, rescátala! Tras esto y comprobar la carta, Rick y su socio Allen, descubren un mensaje oculto en la carta y tienen la primera pista para empezar la búsqueda. Comienza la investigación (y las tortas).


Tras introducir nuestro primer crédito, debemos seleccionar entre Rick o Allen. Rick es más poderoso físicamente, pero más lento. Ambos realizan los mismos movimientos, con un botón saltan, con otro atacan, y con los dos pulsados hacen un golpe fuerte que quita gran parte de vida a los enemigos, pero también nos cuesta un poco de la nuestra. Unido a eso tenemos los movimientos de salto con patada y si combinamos los mismos botones (salta y golpeo) y movemos el botón de dirección realiza otro golpe fuerte si se realiza tras combinación de botones y otro movimiento si combinamos los botones pero no movemos el joystick de dirección. Además de los movimientos típicos de los beat’em up, tenemos la posibilidad de coger los enemigos y lanzarlos contra los decorados de los escenarios apareciendo numerosos ítems que nos aportarán muchos puntos o incluso ítems de vida.


Como todo beat’em up, encontraremos numerosas armas que iremos cogiendo para dañar a nuestros enemigos desde llaves inglesas a barras de metal, siempre ocultas en las cajas que podremos romper en los escenarios. También nos encontramos con ítems de vida o lo que es lo mismo, el típico pollo de todo beat’em up que nos rellenará toda la barra o el pan de molde, que nos cura una pequeña parte. Pero recomendamos como todo bet’em up de la época de recreativas, que lo mejor de todo es dejarse el dinero en compañía en el modo de 2 jugadores controlando cada uno a uno de los protagonistas.


Recopilando pistas a base de tortas

La aventura de Rick y Allen transcurre en 6 escenarios, divididos cada uno en 3 actos, siendo en el último donde encontramos el jefe del nivel. El paso de los niveles es bastante rápido y no son muy difíciles, aunque no significa que no nos dejemos algún crédito. De todos modos, The 64th Street no es un beat’em up excesivamente difícil. Cuando completamos un escenario aparece un texto explicando la historia y los pasos de nuestros protagonistas. La aventura comienza en la propia calle de la oficina de Rick (la calle 64) y termina con el boss del nivel dentro de un autobús.


Luego el segundo escenario continua por Smuggler’s wharf (un muelle de contrabando) para entrar en el interior de un barco en el segundo acto y encontrarnos al final un molesto capitán pirata al final del escenario.


El tercer escenario transcurre encima de una vagoneta de tren en donde nos aparecerán constantemente enemigos. Cogerlos y lanzarlos fuera de la vagoneta es una muy buena opción. Cuando la vagoneta se detenga llegaremos a la estación y en el interior de un túnel nos encontraremos al jefe o mejor dicho, jefes finales: dos gordos hipertrofiados que parecen luchadores de wrestling.


El cuarto escenario nos traslada a la común fábrica de los beat'em up, pero está es una fábrica “secreta”. Los protagonistas van siguiendo las pistas para encontrar los secuestradores a base de dar cates hasta que al final del escenario llegan al jefe final, un robot.


El quinto escenario es de los más largos y ya nos encontramos en la sede central de los malos. La primera parte transcurre por el exterior del edificio, para continuar por su interior y tras pasar varias habitaciones y derrotando a todos los jefes vistos hasta ahora de nuevo, terminaremos en la azotea enfrentándonos a un desquiciante jefe que nos recuerda a E. Honda por las leches que nos pega.


Por último, en el escenario seis nos encontraremos en el interior de un dirigible ya que el secuestrador intenta escapar en el mismo. Por cierto, la melodía de este escenario está bastante bien y suena molona ya que sin ser cañera nos anima a continuar al final de la aventura (si no morimos en el intento). Cuando subamos al segundo nivel nos esperarán dos molestos robots, que si uno ya era difícil… pues toma dos. Además, acompañado por el jefe final, el cual no es el problema, ya que antes debemos quitarnos los molestos robots para atizarle sin problemas.


¿Por qué jugar a 64 Street?

Al principio puede resultar lento y visualmente aunque está a buen nivel con pixeles grandes, estos no destacan precisamente por ser muy vistosos comparado con otros beat’em up (Capcom, Konami…). En cambio, los escenarios sin ser perfectos recrean bastante bien los años cuarenta en los cuales transcurre la aventura. Además, poco a poco nos vamos enganchando en la “investigación” y entre cada nivel vamos sabiendo poco a poco más datos de la historia. Si añadimos a las combinaciones de los movimientos de los personajes, la habilidad de lanzarlos contra los escenarios, lo que nos permite conseguir innumerables ítems, hacen que 64 Street sea cada vez una partida distinta en busca de secretos ocultos y todo con tan solo dos botones.


Lo que realmente hace diferente a 64th Street de otros arcades es la ambientación y la cantidad de objetos que podemos ir descubriendo lanzando a los enemigos. Como curiosidad de estos, no hay ninguna enemiga como en la mayoría de los beat’em up callejeros, pero los macarrillas siguen estando presente. Visualmente quizás no guste mucho aunque gráficamente luce un nivel alto y las melodías suenan bastante bien, siendo diferentes en cada escenario y con la típica musiquita de cuando se acerca el personaje a un boss, aunque llega a un momento que desespera cuando los jefes no dejan de atizarnos o al menos, eso nos pasa a nosotros.


La dificultad del juego no es excesiva, aunque las primeras partidas nos matarán bastante y sobre todo los jefes, pero cuando aprendamos los patrones de movimiento será todo mucho más sencillo y cada vez que vayamos a jugar al juego aprenderemos algo nuevo como un objeto oculto o cómo derrotar a un enemigo. Por lo que la dificultad no resta jugabilidad ya que no nos encontramos ante un juego de dificultad progresiva demasiado elevada según avancemos. Si has jugado sabes que es un juego difícil al principio, pero cuando vas viendo los jefes finales y aprendes sus patrones de movimiento es fácil acabar con ellos, aunque si nos enganchan será una impotencia ya que nada más levantarnos estaremos recibiendo de nuevo y adiós a nuestra vida (maldito pirata del escenario 2).


Sin ser un juego que marque época, es un juegos bastante divertido. El control es bueno, respondiendo bastante bien y la durabilidad es adecuada para un beat’em up. No es largo para aburrir, pero tampoco es corto. Visualmente es bueno y las melodías suenan bien aunque no hay ninguna que destaque por encima del resto. En todo caso, un poco la del escenario final o al menos es la que nos mola a nosotros como ya dijimos.


A día de hoy

Los beat’em up son juegos que envejecen bastante bien. 64th Street lo ha hecho, pero no tiene el carisma de otros juegos de la época ni su fama. No llegar a Europa y salir únicamente en Norteamérica y Japón le restaron seguidores, pero hoy en día gracias a la emulación es una de las formas que tenemos para poder disfrutar esta obra de Jaleco. Al principio nos puede resultar lento y aburrido pero esas sensaciones se nos pasan cuando llevemos un rato jugando. Como curiosidad, 64th Street no tuvo secuelas, pero la saga Rushing Beat de Super Nes tendría como inspiración a este juego. 

En la mayoría de las webs de Internet lo valoran como si se tratase de un juego mediocre o con un aprobado-bien bajo raspado. Realmente no creemos que merezca tan poca nota aunque tampoco es un juego excelente. No es una Final Fight y aunque lo pretenda por momentos, tiene sus particularidades y te recomendamos que al menos le des una oportunidad.

Además, conseguir la placa original del juego, si eres coleccionista o te interesa tener la placa para jugar con ella, buscando bien por mercados de segunda mano ronda los 35-40€, por lo que es un precio bastante recomendable tratándose de una placa arcade.


Conclusión

64th Street es un buen juego. Quizás le falte ese carisma en los personajes, una música que acompañe a la aventura o escenarios más originales ya que siempre vemos los mismos o muy parecidos en este género salvo contadas excepciones (el dirigible) aunque sean ambientados en otra época. Aunque creemos que el mayor problema del juego es compararlo con otros grandes de la historia de los beat’em up que llegaron antes a los jugadores (Final Fight, Golden Axe…), 64th Street tiene una buena jugabilidad, es rejugable y muy divertido siempre que le des una oportunidad y no te dejes influenciar por los primeros minutos al ver la lentitud de los personajes.  


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RECREATIVA/ARCADE
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