Ducktales [Análisis]



El tío Gilito McPato, como es conocido en España este simpático personaje, o Scrooge McDuck, quiere ser más rico si cabe todavía y para ello emprende la búsqueda de los 5 tesoros legendarios, los cuales se encuentran repartidos por todo el mundo. ¿Lo conseguirá?





PLATAFORMA: Nintendo/Famicom
GÉNERO: Plataformas
Nº DE JUGADORES: 1
IDIOMA: Inglés (T/V)
LANZAMIENTO: 1989 (US)/ 1990 (EU)
DESARROLLO: Capcom
DISPONIBLE EN: PS3/ XBOX360; PC (versión remasterizada) y tiendas virtuales (Steam)
PRECIO: 15€ (cartucho)/ 50€ (completo)/ 13€ (digital)


Patoaventuras

Patoaventuras o “Ducktales”, esa serie añorada de principios de los 90 tuvo una versión consolera (más concretamente dos), en nuestra añorada Nintendo de 8 bits. Su desarrollo corrió a cargo de Capcom, como la gran mayoría de juegos de Disney de la época y como fue habitual, estamos ante un gran juego donde destacan muchísimas virtudes. Comenzamos el análisis

Pantalla de intro. 
En el menú principal lo primero que debes hacer antes de comenzar la aventura es seleccionar la dificultad. La dificultad realmente es la misma, ya que los enemigos no son más resistentes ni tienen otro patrón de movimiento, sólo que al ser golpeado dos veces por el enemigo u objetos pierdes un cuadro de vida (HP) si eliges “Easy” (fácil), mientras que en normal con un golpe ya pierdes un cuadro de HP. Si comenzamos con tres círculos de HP, en fácil tendremos que recibir 6 toques por los enemigos para morir, por lo que hace que nuestras posibilidades de éxito sean mayores. Una vez seleccionada la dificultad nos encontramos con una aventura no lineal, ya que puedes elegir el mundo que prefieras en el orden que quieras, sello de Capcom y de su saga mítica, Mega Man, aunque no será su única reseña.

Seleccionando nuestro destino. 
5 mundos, cinco escenarios distintos entre sí

En el menú principal podemos seleccionar 5 escenarios diferentes: Las amazonas, Transylvania, las minas Africanas, el Himalaya y la Luna. En  cada escenario te desplazas tanto lateralmente como verticalmente (scroll lateral y vertical) y cada uno se caracteriza por diversas características.  

Amazonas. Es el escenario más lineal de los cinco y en donde te enfrentarás a los animales y peligros que puedes encontrar en una jungla, desde gorilas, serpientes, plantas carnívoras, abejas, cavernícolas... y al final del escenario te espera un jefe final en forma de Tótem.

Escenario de Las Amazonas.
Transylvania. Es el escenario más lioso ya que te encuentras en un castillo y en donde hay paredes que se atraviesan, espejos que te teletransportan, acompañados de enemigos como momias, fantasmas, esqueletos de patos que se mueven y para finalizar, como boss, una bruja. 

Escenario de Transylvania. 
Minas Africanas. La primera vez que accedas te dicen que necesitas una llave que se obtiene en Transylvania. Una vez accedas a ella, podrás explorar las minas donde encontrarás murciélagos, arañas, gusanos... y al final del escenario te esperará como jefe de nivel un topo. 

Escenario de Las Minas Africanas. 
Himalaya. Escenario donde debes saltar en el momento preciso ya que te puedes quedar atrapado en la nieve. Además, es muy resbaladizo. Enemigos como arañas, conejos, cabras saltarinas te harán la vida imposible y al final del nivel te espera un Yeti.

Escenario Himalaya. 
La luna. Lugar mágico acompañado con una banda sonora espectacular donde debes buscar ítems dentro de una nave espacial mientras acabas con extraterrestres, robots, pulpos… para luego salir de la nave y utilizar los objetos para salir del escenario combatiendo al final del nivel con una rata gigante. 

Escenario La Luna. 
¡A buscar tesoros!

Durante la aventura del tío Gilito deberá buscar los 5 tesoros legendarios: el cetro del Rey Inca en el escenario de Amazonas, la moneda del Reino Perdido en Transylvania, un diamante gigante en las Minas Africanas, la corona de Genghis Khan en el Himalaya y el queso de la longevidad en la Luna. Estos tesoros se encuentran al finalizar el nivel cuando derrotes a los jefes finales de los mismos. Además de estos tesoros, encontramos otros tesoros repartidos y ocultos por los escenarios en grandes cajas de tesoros, junto a diamantes que aumentarán nuestro poder adquisitivo.

En busca de tesoros. 
Junto al tío Gilito, en la aventura nos encontraremos con bastantes aliados que nos darán pistas y nos facilitarán la aventura como sus sobrinos; Joe McQuack, el piloto de Tío Gilito que nos permite abandonar el nivel con el dinero recogido y volver a empezarlo, además de ayudarnos a pasar grandes distancias con su helicóptero; o la señora Beakley, que nos lanzará helados para reponer nuestra energía. Con la ayuda de ellos todo será más fácil. Además, si le añadimos que en los escenarios hay muchísimos ítems de vida o la posibilidad de abandonar el escenario si encuentras a Joe, volverás al escenario con la vida completamente restaurada, haciendo que la aventura se vea demasiado facilitada y perdiendo más si cabe, la dificultad. 

La Sra. Beakley repondrá nuestra energía. 
Controlando al tío Gilito 

Los controles son bastante sencillos, al igual que la mayoría de juegos de consolas de 8 bits. Con un botón saltamos y con el otro, manteniéndolo pulsado atacamos utilizando el bastón, el cual es nuestra única arma durante toda la aventura, y muy útil por cierto, ya que con ella podemos saltar más alto, derrotar enemigos, atravesar pinchos sin que nos hagan daños o incluso romper determinados bloques de piedra. Aunque al principio puede resultar molesto mantener pulsado el botón de ataque, al final el control resulta bastante ágil y preciso (ayy! Bart vs Space Mutants…).  

Al principio costará hacernos con los controles. 
Unido a este ataque, el tío Gilito puede golpear con el bastón como si fuese un golfista si se coloca cerca de una piedra o un objeto y pulsa el botón de ataque. Este movimiento es muy útil para golpear objetos y desplazarlos hacia zonas que antes no podíamos llegar, ya que al subirnos al objeto será posible alcanzar altas cornisas donde se esconderán diamantes, vidas extra, porciones de vida o incluso tesoros. 

Jugando al golf. Ahí va un swing. 
Estos movimientos y la buena respuesta del personaje, hacen que la experiencia resulte bastante agradable, unido a una dificultad bastante sencilla, ya que al principio puede costar hacerse con el control, pero enseguida te haces con el manejo y con la localización de los enemigos y sus patrones de movimiento. Todo esto unido, hace que el juego no sea difícil y en menos de media hora puedes llegar incluso a terminarlo

Los sobrinos del tío Gilito nos darán pistas. 
Yo jugaría a Ducktales por…

Cualquiera que lo haya jugado sabrá la respuesta. Los escenarios son coloridos y bastante bien detallados para ser de una consola de 8 bits, el personaje y los aliados están muy bien recreados, el control del personaje es correcto, la dificultad es asequible, acercándose a fácil (esto podría resultar negativo para algunos jugadores, pero no lo tendremos en cuenta), pero todo esto no reflejaría la grandeza del cartucho si no fuese por su banda sonora. Esas cinco increíbles melodías, las cuales se te clavan en la memoria y no puedes dejar de tararear, con especial mención al escenario de The Moon. La culpa de este apartado la tiene Yoshihiro Sakaguchi, compositor de Capcom, quien ha participado en múltiples juegos como Mega Man, Street Fighter, Final Fight o Breath of Fire entre otros. 



Hemos dado razones para jugar a Ducktales pero tenemos el gran problema de la duración, que conforme vayamos jugando al cartucho se nos irá haciendo más y más fácil, pero tenemos una gran ventaja que lo hace muy rejugable y es su gran cantidad de secretos e ítems ocultos que se esconden por el juego. Además, hay hasta tres finales diferentes.

Cerquita de completar la aventura. 
Ducktales, la grandeza de un cartucho con señas de identidad de otros 

En 1989 nace para la Nes basado en la serie de animación de Disney y desarrollado y distribuido por Capcom, que introdujo a este cartucho ideas de sus juegos como la no linealidad al seleccionar el escenario, el jefe final al terminar el mismo y la melodía que sonaba tras derrotarlo. Todas estas ideas se asemejaban al gran cartucho que apareció dos años antes, en la cual Capcom era el responsable y el personaje era un robot azul con un cañón en el brazo (¿Sabes que nos referimos a Mega Man no?). Pero, no fue el único juego del que cogería ideas ya que los objetos que aparecen al saltar o acercarse a una zona o el descubrir pasillos secretos localizados en la altura del escenario eran características propias de otro éxito de la época de un fontanero bigotudo. 

Descubriendo zonas secretas al más puro estilo Mario Bros. 
Todas estas características cogidas de otros juegos no hacen que estemos por un instante, imaginándonos que jugamos a los mismos, ya que el “carisma” del Tío Gilito con su bastón, la dificultad, los colores vivos de los escenarios, la música… hace que nos sumerjamos en Ducktales y no estemos pensando en los otros juegos. 

Ducktales es único. 
A día de hoy…

Decir que es uno de los pocos juegos de Nes que no te daña la vista, que es divertido, mágico por su grandiosa banda sonora, un excelente control, múltiples secretos… hacen que Ducktales haya envejecido bastante bien respecto a sus hermanos de 8 bits. Además, el juego se puede obtener en las tiendas virtuales en formato remasterizado (13,99€ en steam), el cual, es recomendable, pero siempre estará este cartucho el cual irradia esa nostalgia y esa magia (y esa banda sonora) que lo hacen único. Adquirirlo en tiendas de segunda mano ronda solo el cartucho entre 15-20€ los más baratos, y completo entre 40-50€. 


Conclusiones

Ducktales es uno de los 10 mejores juegos de Nes sin lugar a dudas, e incluso podríamos ponerlo en el top 5 de los mejores juegos de la consola, pero por pequeños detalles como su duración y las excesivas ayudas hacen que el juego sea bastante asequible. A pesar de ello, es un excelente juego que no te arrepentirás de jugar y en el que la diversión está garantizada.  



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